Pues a pesar de que la crítica tradicional siempre ha dicho...

...que la mejor encarnación de Sherlock Holmes es la que hiciera Peter Cushing en "El sabueso de los Baskerville", desde hace unos años está ganando cada vez más aceptación la opinión -para gustos los de cada uno- que considera como la versión definitiva del detective la interpretación que hizo Christopher Plummer, conocido actor canadiense -y no inglés como servidor pensaba- en "Asesinato por Decreto" (Murder by decree) , de Bob Clark.

La película es una de esas obras de artesanía cinematográfica que, en esos añejos tiempos de barbarie televisiva en que sólo se disfrutaba de 2 cadenas de Tv, podía ver uno con cierta frecuencia en un sábado por la tarde/noche, apagando uno el aparato al término de la emisión con la sensación de haber aprovechado al máximo las dos horas de turno. En estos tiempos modernos, en que la tecnología y los gobiernos han puesto a disposición nuestra toda una oferta con decenas de ¿canales? de ¿tv? cuya variada oferta debe satisfacer al espectador - visto lo visto, coprófago- más exigente, pues ya sabe usted el cine que puede ver en un fin de semana. Telefilmes infectos "basados en hechos reales" repetidos hasta la suciedad y estrenos recientes trufados de publicidad. Por la noche, ni les digo. Así que les aconsejo que tiren del animalito que suele empujar el carro y se hagan con la cinta en cuestión, porque se trata sin ninguna duda de un clásico con mayúsculas del cine de Luz de gas .

El prestigio de la cinta, originalmente considerada como un eficaz producto de género, no hace más que crecer con los años, y aún más entre los fans del inmortal detective, exigentes por excelencia. Razones: susexcepcional reparto, con un Plummer en lo más alto de su fama allá por los 70 después de cintas como "The sound of music" -lo siento, me repatina lo de "Sonrisas y lágirmas...", James Mason Como el Dr Watson, y en papeles más secundarios, Donald Sutherland,David Hemmings John Gielgud. También por lo atractivo del argumento, en un guión no basado directamente en ninguna obra de Conan Doyle, y que enfrenta a los dos iconos más representativos de la era victoriana: Holmes y Jack El Destripador. Sin olvidar en ningún momento el magnífico diseño y artístico de producción, que reproduce perfectamente y sin la más mínima impostación el Londres de aquellos años, y que consigue un look de superproducción en un film que por presipuesto no lo era.. En fin, porque se trata de una película que aúna perfectamente varios géneros como la tragedia, el suspense, el policíaco, el terror o incluso el drama político al estilo del "Julio Cesar de Shakespeare".

El porqué de la reivindicación de la interpretación de Plummer es muy clara: a diferencia de la mayoría de las otras versiones, su Holmes no es una mera máquina intelectual. Aparte de sus consabidas petulancia e intelegencia, su Holmes es mucho más humano y compasivo, mostrando debilidades y sentimientos en muchas de las escenas. Todo ello sin perjuicio de que, por la relativa juventud del actor en aquel momento -sobre todo respecto a Peter Cushing, p.e.- su personaje exhibe una energía física considerable, como se demuestra en la escena final de su pelea con el asesino de WhiteChapel, filmada con garra y nervio.

A su lado , la interpretación que el genial James Mason hace del Dr Watson no resulta tan pluscuamperfecta como la de Plummer debido, sin duda, a la avanzada edad que ya tenía el actor por entonces, muy superior a la del canadiense. Sin embargo, la química entre los dos intérpretes es innegable y actúa como catalizador de su composición. Así, en esta versión, en vez de ser un mero espectador de las demostraciones de genio de su compañero, Watson actúa casi como figura paternal y referente moral de su compañero, puntualizando muchas veces y humanizando otras las a veces impertinentes aserciones de Holmes. Al final , uno sólo lamenta que Mason no hubiera sido mucho más joven para que su Watson se pusiera a la par del hercúleo Holmes de Plummer, y poder así contemplar un tour de force interpretativo como el que el mismo actor nos ofreciera años mas tarde, frente a otros dos genios de su generación (Laurence Olivier y Gregory Peck) en "Los niños del Brasil", otro clásico del cine de género semiolvidado y a recuperar con urgencia.

Lo dicho. Agenciénse la película, y este sábado o domingo, a las cuatro o cinco de la tarde y con un buen café, o por la noche,después de cenar, recuperen el sabor de aquellos genuinos "Sesión de tarde" o "Sábado cine". Les aseguro que no se arrepentirán

1 comentarios:

Cristina dijo...


Que peliculon, Jack! Yo lo vi en cine de verano y todo, siendo una chiquilla, y aun me acuerdo! Por fin alguien que reconoce esta cinta como el pedazo de film que es :)