¿Así estan las cosas?

La verdad es que tenía ya preparado un post de opinión en contra de los llamados "fenómenos editoriales": Harry Potter, Carlos Ruiz Zafón, "El código Da Vinci", "Un mundo sin fin"...

Sin embargo, la pasada semana leí una entrevista con Juan Goytisolo en el que defendía estos productos por que, según sus palabras, no competían con la llamémosla "literatura de calidad". Es más, gracias a las ventas de estos libros las editoriles puede publicar literatura seria. Así que volví a plantearme el fondo y la forma del post.

Y las conclusiones a las que llegué son las mismas.Y es que uno no difiere en absoluto de la opión de Goytisolo. Como los gustos de cada uno, los productos arriba citado son perfectamente defendibles y respetables. Igual que sus autores, que no suelen tener ínfulas más propias de colegas más serios.

Y lo dice alguien como yo que ha disfrutado de los primeros libros de Stephen King o Tom Clancy -no de los últimos, pura fórmula-. Alguien que se ha aburrido soberanamente con clásicos como "La metamorfosis" o "El corazón de las tinieblas". O que ha disfrutado enormemente "Crimen y castigo" o lo poco que pudo leer de "En busca del tiempo perdido".

Alguien que lee en su mayor parte libros de género, ya sea negro o fantasía.

El problema no son, creo, estos libros ni sus autores.

El problema está en unos medios que los promocionan como parte de estrategias multimedia ("Harry Potter") y no de literatura. Uno confiesa, cada vez que ve el típico telediario de Antena 3 anunciando lo próximo del Potter, si es una noticia en sí o han cobrado por publicitarlo dentro de sus informativos.

El problema es que una editorial flete un charter para que los críticos literarios acudan a la presentación de lo último de Ruiz Zafón. En plan nuevo rico. Da la impresión de que publicitarlo sólo como un libro no vende. Hay que vender tambien lo fastuoso del lanzamiento.

El problema está en que el lanzamiento de "Un mundo sin fín", justo una semana antes de Reyes, en plan "tocho" y a un precio desorbitado para servidor, parecía una simple operación de ventas.

Para terminar, el problema es el eco publicitario que todo el mundo ha dado "El código Da Vinci", cuando existían ya decenas de best-sellers, thrillers y demás sobre el mismo tema infinitamente mejores: "Código Génesis", "El cofre de Constantina", "La confesión"... Es que recuerdo haber leído muchos de ellos hace ya años y haberlos disfrutado como lo que eran, pura y honrada literatura de entretenimiento.No como la novela de Dan Brown, de la que aguanté 40 páginas antes de dejarla por su chapucera redacción. ¿Ha sido todo una mera estrategia comercial para elevar a cifras de ventas estratosféricas "El código" y todos sus pseudoseguidores ("El Club Dante", "La historiadora", "La hermandad de la Sábana Santa"...)?

Al hilo de esto último: ¿quien fue el avispado responsable de la campaña publicitaria de "La historiadora", que trataron de vender como el nuevo "Código..." sólo porque sus derechos ya habían sido vendidos para el cine?

¿De verdad se piensan que hacer girar la promoción en torno a su hipotética adaptación es una idea genial?

¿Por qué sagas como "Canción de fuego y hielo" o "Geralt de Rivia" (¡LEEDLAS!) son sólo conocidas por los adeptos al fantástico y tenemos hasta en la sopa subproductos de teórico éxito como "Eragón" ó "Los seis signos de la luz"?

¿Porqué parece que la inmensa mayoría de la gente sólo compra el típico libro de moda ("El niño del pijama a rayas", sin ir más lejos) y no se aventura a buscar libros menos conocidos? ¿Qué pasa, es que uno queda mal en las conversaciones si no puede opinar sobre dicho "libro de moda"?


A mí todo esto me lleva a un par de conclusiones algo descorazonadoras:

La literatura en un nivel digamos popular interesa sólo como parte de gigantescas estrategias multimedia (videojuegos, films..)

Y a la gente no le gusta tanto leer algo como leer lo que todo el mundo lee.









3 comentarios:

Halicarnaso dijo...


Completamente de acuerdo y másq gracias por tus libros!!!!

pachem dijo...


Estoy de acuerdo con tu post en parte. Sí que es cierto todo lo que comentas en personas adultas que tienen como hábito la lecuta.

Sin embargo, como punto a favor de la saga de Harry Potter, he de decir que su sencillísima lectura y entretenida para muchos, fomenta la lectura en muchos niños y adolescentes que en otras cirscunstancias no tocarían un libro hasta los 30. Se que la calidad argumental y narrativa deja que desear, pero ese mismo defecto hace que muchas personas se inicien en la lectura. Conozco un chaval (13 años), que comenzó leyendo Harry Potter. Se ha leido la saga entera, y entre libro y libro, comezó a leer otros como El señor de los anillos y algunos de Asimov. Resultado: le gustaron todavía más.

Un saludo y gracias por la recomendación de libros.

ruben.c dijo...


Hola:

Bueno, entorno a los bestsellers habría que diferenciar dos aspectos que a veces se confunden.

Primero el bestseller como obra enormemente vendida, tipo en el que entran auténticos clásicos (por ejemplo El Quijote).

Segundo el bestseller como un tipo de formula generalmente asociada a literatura de género, argumento llamativo, etc. En este tipo también puede haber obras maestras aunque dado su caracter de formula tenderá más a la repetición y en definitiva al aburrimiento del lector.

Por otro lado yo también estoy de acuerdo en que el fenomeno bestseller y en general las grandes ventas entorno a un tipo de literatura más comercial no son negativas sino al contrario, ya que fomentan la lectura y refuerzan la industria, es decir, crean posibilidades para otros tipos de literatura. Aún así no hay que confundir literatura comercial o de género con mala calidad. Ese es también un ámbito donde pueden surgir obras maestras que además sean leidas por millones de personas.

Un saludo